Por: Joaquín Pérez
Sánchez
La humillante “derrota”
de Theresa May en el parlamento británico, (432 votos en contra por 202 a
favor), rechazando su plan de salida de la Unión Europea (UE), fue calificado
por la mayoría de los medios de comunicación, como una votación “histórica”,
que no se había visto en “cien años”. La derrota de la Primer Ministro, sin
embargo, no sirvió de mucho para resolver el lío del Brexit. Menos de 24 horas
después, en una apretada votación, May logró evadir la moción de no confianza
que planteó el líder de la oposición Jeremy Corbyn. El resultado: sigue la incertidumbre en el
Reino Unido.
Y ahora qué. Esa es la
pregunta que no se puede responder porque hay un país dividido, con partidos
políticos divididos que no quieren ceder ni un ápice en sus pretensiones.
Salida a la brava sin acuerdo; Brexit blando o un nuevo referéndum, elecciones
y negociación con un nuevo gobierno. Todo cabe en el escenario político del
divorcio, donde el Reino Unido, anda como pollo sin cabeza, escenificando una
farsa que puede culminar en tragedia.
Dos años de
negociaciones, más de 580 páginas de acuerdo para poder abandonar la Unión
Europea el 29 de marzo próximo y todo se acabó en la votación del 15 de enero
pasado. Los rumores dentro del Reino Unido son de que el país almacena “víveres
y medicina”, como si fuera a ir a la guerra. Del otro lado, la Unión Europea
mantiene el pulso y dice que está preparada para el peor de los “escenarios”.
La vieja disputa entre
conservadores y laboristas ya no rinde más, en cada una de sus filas surge la
nueva división política: brexiters (quieren abandonar el club europeo) y los
remainers (partidarios de seguir en la Unión Europea).
Los brexiters más
radicales no quieren seguir en un proyecto común que implique contribuir
financieramente, ceder control de las fronteras y modificar leyes internas en
concordancia con la legislación europea. Su discurso es plantear un regreso a
un pasado “nostálgico”, cuando el Reino Unido era un imperio.
En cambio, los
simpatizantes pro-europeos, consideran que, luego de “años de guerra”, (segunda
guerra mundial) la legislación europea ha traído la paz y ha generado
desarrollo. El Reino Unido, durante su estancia en el club europeo, ha
alcanzado el estatus de la quinta economía más grande del planeta.
Afuera de los círculos
del poder, millones observan incrédulos tanta irresponsabilidad, sin razón y
cinismo político. Hay que recordar que en el Reino Unido viven más de tres
millones de personas de la Unión Europea, y en varios de los países de este
ente, más de un millón de británicos. Además, sin una salida ordenada, el tema
de la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, volvería a
encender los ánimos.
El Reino Unido está
fracturado, al igual que sucede en otros escenarios de Europa. El proceso
globalizador que ha encabezado en neoliberalismo económico está siendo
duramente cuestionado, pero contrario a lo que se esperaría, no son las fuerzas
tradicionales de izquierda las que buscan una alternativa, por el contrario,
algunos sectores de la izquierda ahora son aliados de fuerzas nacionalistas que
buscan dinamitar la Unión Europea.
El próximo 29 de enero,
May tendrá que ofrecer una alternativa. Salida sin acuerdo y caos o
convocatoria a elecciones generales o un nuevo referéndum, son las opciones que
más se manejan. Mientras tanto seguirá la incertidumbre.
Fotografías: Luis Alberto Pérez.
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